El lenguaje nos construye. CUanto más capaces somos de darle un nombre a lo que vivimos, a las pruebas que soportamos, más aptos somos para vivir y tomar cierta distancia respecto de lo que vivimos, y más aptos seremos para convertirnos en sujetos de nuestro propio destino. Pueden quebrarnos, echarnos e insultarnos con palabras, y también con silencios. Pero otras palabras nos dan lugar, nos acigen, nos permiten volver a las fuentes, nos devuelven el sentido de nuestra vida. Y algunas de esas palabras que nos restauran las encontramos en los libros.
Michèle Petit
martes, 26 de febrero de 2008
viernes, 22 de febrero de 2008
Danilo Kis

Leí "Laud y Cicatrices" del Yugoslavo Danilo Kis, y fue una de las mejores sorpresas. El hallazgo de este escritor de resonancias clàsicas, me dejó sorprendido con ese libro donde la melancolía atraviesa todas las páginas. Más tarde conseguí "La muerte de Boris Davidovich" y mi deslumbramiento no fue menor.
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Las ciudades invisibles

Uno de los libros más queridos por este humilde lector, es sin duda "las ciudades invisibles" de Italo calvino. Las ciudades(todas con nombre de mujer) despliegan con puntual poesía, a las ciudades como el personaje de otros personajes, sus delicados rincones, sus espacios, que no son otra cosa que la proyección de nuestro propio espíritu.
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jueves, 21 de febrero de 2008
El amor en los tiempos del cólera
Documental sobre uno de los más extraordinarios escritores latinoamericanos
miércoles, 20 de febrero de 2008
Felices como asesinos

Basada en un hecho real, "felices como asesinos" es la novela del inglés Burn que recrea con puntual prosa periodística los asesinatos en serie de un mécanico en complicidad con su mujer. Considerada como el "sangre fria" de los noventa, la novela se despavila en los descuartizamientos de jóvenes muchachas en la casa de la pareja de esposos y enterradas en el sótano de la casa. Los esposos guardaban macabramente las rótulas y algunos huesos de las manos. Finalmente descubiertos después de veinte años, fueron procesados y mientras se realizaba el juicio el marido se suicidó en la prisión, y la mujer fue sentenciada a cadena perpetua. Un libro denso, de técnica acaracolada. El libro deja un prolongado temblor, como después de un viaje por los replieges más oscuros del corazón humano.
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